La historia sobre la ética de Batman

Batman es capaz de matar?

Batman es un héroe complejo en muchos sentidos, sobre todo en lo que respecta su ética y moral. ¿Qué lo diferencia a él, con todo su brutal arsenal de posibilidades, de sus enemigos? Bueno, para algunos, eso debería ser su regla de ‘no matar’. En la actualidad, incluso aquellos que no son fans acérrimos del personaje, saben casi en automático que Bruce Wayne se rige por ciertos estatutos que le impiden usar la fuerza letal con sus rivales… pero no siempre ha sido así.

Ya sea por convicción propia del personaje o por imposiciones editoriales, el Murciélago siempre ha sido volátil en lo que respecta a esa norma establecida de que él no debe cobrar una vida por mano propia. Hay muchos factores para analizarlo, pero es el paso de los años la mejor manera de abordar la cuestión si el “Caped Crusader” tiene o no una regla de ‘no asesinar’.

La respuesta sobre sí Batman tiene una regla de ‘no matar’ es sencilla: sí la tiene… o bueno, al menos la ha tenido. Como dijimos, se trata de un asunto que parece más cercano al tema de las imposiciones editoriales, que una característica puesta en el personaje desde su origen. Pero eventualmente, ese código le ha dado mucha mística a cada historia y bastante drama al conflicto moral de Bruce Wayne.

Si nos basamos en la historia de origen del personaje, parecería lógico que el Hombre Murciélago frenara su ímpetu asesino teniendo en cuenta que sus padres murieron frente a sus ojos a manos de un criminal. Y a partir de ello, él decidiría no rebajarse al instinto más primitivo de su brutal alter-ego… pero esa es la concepción más generalizada que tenemos en términos de lo que conocemos sobre el héroe en la cultura pop más convencional.

Entonces, vayámonos varias décadas atrás a la época en que National Allied Publications (hoy DC) comenzaba a delinear las primera viñetas de uno de sus superhéroes insignia. Batman apareció por primera vez en el #27 de la historieta Detective Cómics (1939) y de ahí en adelante, era muy común verlo con armas de fuego. Se dice que era casi como si no tuviera reparo en pegarle un tiro a sus contrincantes si era necesario y eso lo podemos entender ya que “Batsy” es un personaje de ficción inspirado abiertamente en The Shadow de Walter B. Gibson, presentado a inicios de la década de los 30.

Y no les mentimos. Bob Kane y Bill Finger, creadores de Batman, aceptaron la influencia de The Shadow sin tapujos e incluso se dice que algunas de las primeras historias del Murciélago eran calcas de las aventuras del personaje de Gibson de corte más detectivesco.  Pero no nos desviemos del asunto central. El tema es que Bruce Wayne en sus primeras apariciones, es decir a partir de 1939, no se tentó el corazón para acabar con sus enemigos.

Dos de las muertes más recordadas en sus primeros años de existencia, son las que provocó cuando pateó a un hombre hacia un contenedor de ácido (lo que luego inspiró otras como The Killing Joke) y una de la más impactantes fue cuando colgó a un villano por el cuello desde el Batihelicóptero. Y esas son solo algunos de los varios asesinatos en combate que el héroe se aventó en sus primeras apariciones, eh. Eso sí, en algunas viñetas dejaba claro que no era de su total agrado tomar vidas humanas, pero si era necesario no había de otra.

Como dijimos antes, el establecimiento de la regla de ‘no matar’ de Batman tiene que ver un poco más con un asunto editorial, que en un aspecto relacionado a su creación original. Y aquí, hay varios factores importantes a tomar en cuenta como la aparición de Robin, el primer número de Batman como serie individual (el personaje se había presentado únicamente en Detective Cómics) y la petición del reconocido editor Whitney Ellsworth a los creadores del héroe.

Llegó 1940 y con ese año, se publicó primer cómic de la serie individual del Murciélago en la editorial National Allied Publications (NAP, hoy DC Comics). Para ese momento, Batman era un personaje de la llamada corriente ‘pulp’ con tintes mucho más cercanos a ser un detective que un justiciero como tal. Ellsworth, editor general de la NAP, quería llevarlo al siguiente nivel; convertirlo en un héroe completamente que tuviera sentido/respeto por la vida humana independientemente de quién se tratara.

Se dice por ahí que una de las mayores motivaciones para cambiar el instinto asesino de Batman, fue el hecho de que los niños comenzaban a ser el mercado que consumía más las novelas gráficas en la época. Y resultaba un poco perturbador para los padres de esos menores que los personajes de sus historietas favoritas ‘jalaran el gatillo a sangre fría’ para hacer el deber.

Whitney Ellsworth cambió las reglas y pidió a Bob Kane y Bill Finger que Batman no matara nunca más. Como menciona ScreenRant, la NAP ya comenzaba a delinear una política de ‘no matar’ para varios de sus personajes y fue esto lo que llevó a Batman de ser un detective sin escrúpulos a tener un código moral interesante.

Además, por aquellos tiempos ya se había incorporado a Robin (Dick Grayson) dentro de la historia de Bruce Wayne, así que ahora el protagonista debía ponerle el ejemplo a su pupilo sobre como ser un verdadero héroe. El primer cómic donde se menciona su regla de ‘no matar’, es en el Batman #4 de enero de 1941 donde el dúo dinámico pelea con espadas contra varias personas y aparece Batman diciendo “Usa solo el lado plano de tu espada, Robin. Recuerda: no matamos con armas de ningún tipo”.

Durante muchos años, esa idea no terminó por convencer a Bob Kane pues él decía que su personaje había perdido su esencia. Eventualmente, abrazó la evolución al ver el éxito que tuvo. Bill Finger, por otro lado, estuvo siempre muy de acuerdo con que se implementara el código moral al superhéroe para diferenciarlo de sus enemigos.

Toda esa implementación por parte de la National Allied Publications en historietas como Batman, mencionan algunos expertos, sirvió como antecedente para que a mediados de los 50 se establecieran los estatutos de la Comics Code Authority (CCA). Estos pedían que las novelas gráficas regularan los contenidos excesivamente violentos, sexuales y sugerentes, lo que a su vez se tradujo en que si no se cumplían con esos requisitos, prácticamente era imposible vender las historietas en el mercado.

Pasó mucho tiempo y pasaron un montón de guionistas por las filas de la serie regular de Batman hasta que llegó el año de 1982, con Mike W. Barr como creativo principal. El escritor hizo lo impensable y convirtió al héroe nuevamente en un asesino -aunque suena muy fuerte la palabra- en el cómic Batman Annual #8, en el arco de The Messiah of the Crimson Sun.

Ahí, Bruce Wayne se enfrentaba a Ra’s Al Ghul, literalmente haciendo cenizas al villano con un rayo láser en lo que se recuerda como una de las viñetas más brutales de la época moderna de su historieta. Y partir de esa década, aún en el contexto de las regulaciones de la CCA (que cada vez tenían menos peso en realidad), se siguieron viendo cómics que sugerían fuertemente la calidad de Batman como un asesino a pesar de su regla de ‘no matar’, que seguía siendo una característica ya determinante en su personalidad.

Así, por ejemplo, tenemos la historia de The Killing Joke, cuyo final no afirma de manera gráfica que Batman mata al Guasón, pero se sugiere que el villano deja de reír frenéticamente mientras el héroe lo estrangula. El final, como dicen varios fans, es ambiguo e invita a que pensemos en que Batman pudo o no romper su máxima regla.

Y algo similar sucede en The Dark Knight Returns, donde un avejentado Batman libra una última pelea con el Guasón. Aquí, el Murciélago mantiene una batalla interna porque sabe que de haber terminado con la vida de su archienemigo desde hace años, hubiera evitado que este asesinara a tanta gente. Y en su último combate, el Guasón lleva al límite a Batman, buscando que el héroe rompa su más preciada regla sobre no matar.

Finalmente, Batman solo logra dejar paralizar a su enemigo y no se atreve a matarlo, así que el “Príncipe payaso del crimen” utiliza sus últimas fuerzas para romperse él mismo el cuello y morir. Él Guasón provoca entonces la persecución del justiciero por parte de las autoridades de Ciudad Gótica para que lo culpen de asesinato entre otros cargos. Una vez más, se toca con una historia sutil y perfecta el código de ‘no matar’ de Batman y sus implicaciones.

Tras The Killing Joke y The Dark Knight Returns, hubo muchas historias más de Batman, fuera y dentro del canon, donde queda de manifiesto que el héroe sí tiene una regla de ‘no matar’ establecida… pero no siempre le es posible seguirla. Y este código moral ha evolucionado con el tiempo, tanto en los cómics como en series de televisión o películas.

Por el ejemplo, el Batman de Michael Keaton es capaz de encerrar a un malhechor con dinamita en un compartimiento y dejar que explote. El Batman de Ben Affleck salva a la madre de Superman en una brutal e intensa escena donde se deshace de mercenarios a diestra y siniestra. El Batman de Christian Bale en The Dark Knight es más enfático y deja claro al Guasón de Heath Ledger que “solo tiene una única regla”, esto en la genial escena del interrogatorio… sin embargo, lo vemos dejar morir a otros personajes en combate (aunque sin provocar su muerte directamente) durante su trilogía.

Como sea, es claro que el Hombre Murciélago tiene un código moral que se ha vuelto parte de su esencia, a pesar de que esa característica inició como un estatuto editorial. Y eso, como dijimos, le ha dado mística, moralidad, empatía y humanidad a su legado. Como dice una de sus frases más icónicas: “si hago eso, si me permito bajar a ese lugar … nunca volveré“.