Ya sabemos que pasa justo antes de morir

En Estonia descubren que nos pasa justo antes de morir

Casual, cafecito en mano, resolviendo dudas ancestrales. Unos científicos de Estonia nos acaban de volar la mente con un reciente descubrimiento que cambia todo lo que pensábamos de la muerte. Un estudio que se originó completamente “sin querer”, nos contestó una de las preguntas más complejas de la historia humana; una de esas que te quita el sueño.

¿Qué pasa con nuestro cerebro al morir? ¿Qué es lo último que vemos? ¿Cómo se siente?

Seguro no se esperaban estas pláticas en lunes por la mañana, pero gracias a una publicación en el diario académico Frontiers in Aging Neuroscience —especializado en investigaciones del sistema nervioso y su decadencia con la edad— tenemos esta interesantísima historia.

Un grupo de científicos de la Universidad de Tartu, en Estonia, estaban estudiando a un paciente con epilepsia de 87 años y lo tenían conectado a un electroencefalograma. Según su propia publicación, estaban esperando medir la fuerza de sus ataques para poder recetarle un tratamiento adecuado.

Sin embargo, el paciente murió justo cuando estaba conectado a la máquina.

La tragedia permitió que los especialistas tuvieran mediciones nunca antes vistas, miradas precisas a qué pasa con el cerebro al instante de morir.

De acuerdo con el estudio, al instante de morir se incrementó la actividad de las ondas cerebrales. Los científicos comentaron que vieron —específicamente— cambios en las oscilaciones gamma, que son las ondas cerebrales más rápidas y las que se activan en momentos específicos de nuestra actividad mental.

Se activan cuando nos concentramos, cuando meditamos o cuando buscamos procesar información de nuestra memoria. Los académicos señalaron que están asociadas a los flashbacks de nuestra memoria.

Sí, todo parece indicar que al momento de morir nuestro cerebro decide activarse y recordar.

“Algo que podríamos aprender de esta investigación es que, aunque nuestros seres queridos cierren los ojos y estén listos para partir, sus cerebros están repitiendo algunos de los momentos más hermosos que experimentaron en su vida”, especulaba uno de los científicos en una entrevista que le hicieron después de publicar la investigación.

Lo que sí habría que mencionar es que los resultados —aunque nos saquen una lagrimita o nos vuelen la mente—, son apenas preliminares.

Esta es la primera vez que los científicos han encontrado algo similar y lo descubrieron solo en un paciente que había sufrido lesiones en el cerebro, lo que podría “complicar la interpretación de los datos”. Esperan poder seguir investigándolo.