El CriptoInvierno sigue pegando duro

¿Es el fin de las criptomonedas?

Hace exactamente un año, el precio por unidad de Bitcoin se encontraba por encima de los 800,000 pesos mexicanos. En noviembre de 2021, alcanzó un pico récord. La criptomoneda se posicionó alrededor de 1.4 millones de pesos. En buena medida, esos bandazos dieron una confianza inusual al ecosistema cripto. Apenas en 2020, los precios de la divisa no pasaban la barrera de los 300,000 pesos. Sin embargo, 2022 no ha sido el año de ensueño que muchos imaginaban para las criptodivisas.

Todo comenzó en enero pasado. En Kazajistán—una potencia en minería de criptomonedas—, una serie de protestas sociales mandaron el precio de Bitcoin a los suelos. De 1.4 millones de pesos pasó a valer poco más de 700,000 en cuestión de semanas. Poco a poco recuperó terreno entre febrero y abril de 2022. No obstante lo anterior, el mes pasado un nuevo acontecimiento reventó el mercado de las criptodivisas. TerraUSD y LUNA, una stablecoin y su cripto hermana, crashearon por completo, a pesar de estar supuestamente diseñadas para no hacerlo. Esto abonó a la caída permanente de Bitcoin este año. Llegó a un precio de 587,000 pesos; algo que no pasaba desde diciembre de 2020.

Desde entonces se había encontrado oscilando alrededor de 600,000 pesos mexicanos. Todo esto, en medio de una fuerte crisis de credibilidad de las criptomonedas a nivel mundial. Más allá, por supuesto, de los entusiastas por la criptolocura. La semana pasada, el Bitcoin superaba el precio de $613,000 por unidad. Sin embargo, nuevamente ha caído estrepitosamente en cuestión de horas. En menos de cinco días ha perdido 22.3% de su valor. Y en este momento se encuentra en poco más de 454,000 pesos mexicanos.

El más reciente crash de Bitcoin tiene nombre. Se le puede achacar a Celsius. Es una empresa que funciona como una suerte de banco para criptomonedas; obviamente, uno que no está regulado y que no es parte del sistema financiero formal. La idea detrás de él es relativamente sencilla. Uno cambia sus pesitos por criptomonedas; luego, “presta” esos activos digitales a Celsius. Por su parte, el no-banco le presta de vuelta sus divisas en pesitos, al mismo tiempo que ofrece rendimientos con tasas de interés—de hasta 18%—muy superiores a las de una inversión en bancos tradicionales. La empresa ha sido puesta en duda en el pasado. Sobre todo, en la medida que no se pueden explicar las ganancias que ofrece. Pero Celsius siempre se escuda diciendo que, a diferencia de las instituciones financieras formales, ellos pasan la mayoría del retorno de inversión a sus clientes.

La posibilidad que ofrece Celsius de seguir usando el dinero invertido en una criptomoneda lo ha convertido en un actor preponderante del ecosistema cripto. Y por ello es capaz de mover el mercado completo, para bien y para mal, a partir de su operación. Tal como sucedió en estos días. Ayer, lunes 13 de junio, el prestamista anunció que dejaría de permitir retiros, transferencias  e intercambios de Bitcoin y otros activos digitales por “condiciones extremas del mercado”. Esto mandó a los activos digitales a pérdidas enormes, en medio de caídas sostenidas desde la semana pasada. Más de 20% para Bitcoin, cerca de 30% para Ethereum y a memecoins como el Dogecoin, que perdió 26% en 5 días. Incluso contagió a otras plataformas de transacciones, como Binance, que tuvo que suspender todo por un “atasque” en sus operaciones.

Bien dice el dicho que una golondrina no hace verano. Y, asimismo, un crash no tendría por qué hacer Invierno Cripto; es decir, un momento prolongado de pérdidas sostenidas y caóticas para el ecosistema. No obstante lo anterior, el mercado de criptomonedas  no ve para cuándo tendrá un respiro sólido después de tanta caída. Y el panorama del futuro cercano no se ve muy alentador tampoco, incluso para los activos más sólidos, como es el caso de Bitcoin.

El anuncio de Celsius no se dio en el vacío. Las “condiciones extremas del mercado” a las que se refirieron tienen que ver con una inflación desmedida a nivel mundial. Y, en el caso específico de Estados Unidos, con un posible aumento en tasas de interés por parte de la Reserva Federal para controlar el alza de precios. A una coyuntura financiera como la actual se le conoce como bear market, o mercado del oso, en la que los mercados bursátiles van a la baja por incertidumbre y desconfianza de manera generalizada. Es en ese momento que se empiezan a vender—sino es que a tirar—todo tipo de activos financieros de alto riesgo. Por supuesto, las criptomonedas caen en esa categoría. Industria en la que incluso su logística y operación se encuentra en problemas, como se ha observado en la minería de Bitcoin y otras cripto.