El futuro del mundo según Mark Zuckerberg

Mark Zuckerberg busca renovar el mundo desde Meta

El pasado 15 de agosto se abrió a Francia y España la plataforma de Meta (antes Facebook) Horizon Worlds. Después de una fase beta por invitación en Estados Unidos y Canadá en 2021, este juego que permite la creación de mundos y la socialización en realidad virtual abrió su puerta en la región. Para febrero de 2022, se reportaba una base de usuarios de 300,000. Una cifra que implicó un crecimiento de 10 veces su tamaño en menos de tres meses de operación. Se trata del producto insignia de una empresa que ha decidido reconfigurar por completo su imagen y modelo de negocios para perseguir el camino de la Web3 e impulsar totalmente la idea de un metaverso funcional. Es decir, un tipo de internet completamente inmersivo, en modelado 3D, que permita experiencias cautivadoras e interesantes de trabajo y entretenimiento en línea. 

Las promesas del metaverso han sido muchas y diversas. Desde que será posible asistir “físicamente” a realizar trámites a instituciones como los bancos; hasta que terminará por intensificar la experiencia sensorial del mundo “real”; sin olvidar que hasta ahí también tendremos que pagar impuestos. Se trata de una apuesta que pretende que la tecnología se vuelva aún más una mediadora de la cotidianidad. Todavía no existen los procesadores y las redes capaces de ofrecer este tipo de mundos digitales de manera sostenida para públicos que vayan más allá de un nicho relativamente reducido; sobre todo, considerando que la mayoría de las personas realizan sus actividades virtuales diarias a través de teléfonos celulares inteligentes de muy distintas características y capacidades. Pero si hay alguien que ha buscado que haya un interés generalizado por las posibilidades del metaverso en la socialización rutinaria de TODAS las personas es Mark Zuckerberg.

Por ello mismo, sorprendió tanto el anuncio en redes sociales del mandamás de Meta de Horizon Worlds para Francia y España. En un post en Facebook, Zuckerberg compartió su avatar en un metaverso que se ve a medio cocinar, por decir lo menos. Enfrente de la Torre Eiffel y la Sagrada Familia, se ve a un monito con gráficos y diseños feitos para venderse como el futuro del internet social en el mediano plazo. Más bien se trata de algo que parece videojuego de principios de los dosmiles y que ni de chiste parece reflejar la inversión de más de 13,000 millones de dólares de la empresa en busca de consolidarse como la punta de lanza de un metaverso funcional y transversal en la siguiente etapa del internet. Por supuesto, los memes y las burlas no se hicieron esperar ante tan anticlimática presentación.

Fue curioso que muy pronto Zuckerberg respondió las madreadas digitales con una imagen mucho más realista, tanto de su avatar como de espacios físicos, de lo que se supone será Horizon Worlds en el futuro próximo. Esto en un año en el que Meta tuvo que echar para atrás su proyecto de criptomonedas; asimismo, en un momento en el que de manera sostenida la empresa ha perdido valor en el mercado bursátil, precisamente por su apuesta tan “agresiva” por el metaverso. Aunque, más que “agresiva”, se ha leído como desesperada y con pocas probabilidades de competir con plataformas más consolidadas e incluso con videojuegos altamente llamativos y que siguen capitalizando nuevos usuarios mensualmente en todo el mundo (como Minecraft). Sus tropiezos no la han dejado bien parada ni siquiera al hacer públicos los registros y códigos de una de sus inteligencias artificiales.

Más allá de lo divertidos que son los memes sobre Zuckerberg o la poca penetración que tiene Horizon Worlds en su primer semestre de operación—no sólo en términos de usuarios, sino también en relación con reconocimiento de “marca”—, el avatar culero feito del magnate en su metaverso pone al descubierto diversos aspectos de esta idea que en ocasiones se olvidan, que aplican tanto para Meta como para las distintas plataformas que buscan tener una parcelita en este tipo de Web3. Algo que no es menor, pues se estima que el tamaño del mercado del metaverso será de 800,000 millones de dólares para 2024; de ellos, alrededor de 50% estará destinado casi enteramente al hardware para poder navegar en ese tipo de plataformas digitales (desde procesadores más potentes hasta gafas de realidad virtual).

Los discursos entusiastas del metaverso con frecuencia hacen a un lado que se tratan de proyectos aún en desarrollo. Y que juegos como Horizon Worlds son primeros pasos hacia objetivos más amplios y de más largo aliento de las compañías que los impulsan. Además de ello, la búsqueda de una plataforma accesible para todos requiere de gráficos y diseños más sencillos que los que ofrecen los videojuegos. Sobre todo porque se busca que puedan ser utilizados en casi cualquier dispositivo. Eso implica necesariamente bajar la calidad visual de una propuesta. Y todavía existen limitantes fisiológicas importantes de frente a entornos completamente virtuales e inmersivos. Pues buena parte de las personas no pueden pasar demasiado tiempo en espacios con diseños complejos y “realistas”; por lo mismo, deben ser simplificados, pero ofreciendo una experiencia interesante.

Sin embargo, los stills de Zuckerberg en su metaverso muestran que aún no tienen algo demasiado interesante que ofrecer. A ver si en el futuro eso cambia.