¿Google crea inteligencia artificial viva?

Les dejamos los controversiales comentarios de un ingeniero de Google

No les vamos a decir que corran a la cocina, agarren el rollo de papel aluminio y se fabriquen un sombrero… pero sí les podemos decir que si lo hacen, no los vamos a juzgar. Menos después de leer esta historia que llega desde las oficinas de Google y toma uno de los temas más enredados de los pensamientos futuristas.

El New York Times reportó esta semana que un ingeniero de Google ha sido suspendido de su puesto después de asegurar que una IA con la que trabajaba —llamada LaMDA— había desarrollado habilidades de conversación superiores y tenía alma… En esos mismos términos.

La versión oficial de Google es que su ingeniero está equivocado.

La empresa de tecnología asegura que sus sistemas de Inteligencia Artificial han tenido grandes avances en asuntos conversacionales, pero no desarrollaron una consciencia. “Nuestro equipo —incluyendo al departamento de ética— revisó las preocupaciones del ingeniero e informaron que la evidencia no sostiene sus acusaciones”, señaló Google en un comunicado retomado por el New York Times.

Alegaron también que los modelos de conversación, por más humanos que parezcan, no apuntan a una computadora sintiente.

Google comentó que no suspendieron al ingeniero por sus dudas en materia de Inteligencia Artificial.

La razón —de acuerdo con el departamento de Recursos Humanos de la gigantesca empresa— se enfocó en que violó las políticas de confidencialidad. Un día antes de ser suspendido, entregó documentos privados a las oficinas de un senador de Estados Unidos alegando que había discriminación religiosa al interior de la compañía tecnológica, cosa que tampoco nos parece una locura.

Y es que sí, habrá que decir que el ingeniero de Google es todo un personaje.

El ingeniero de Google es también un veterano de guerra que trabajó en el Ejército. Se describe a sí mismo como investigador, sacerdote y exconvicto. En sus declaraciones aseguraba que LaMDA era un niño de 7 u 8 años y pedía su consentimiento antes de avanzar en los estudios.

Asegura que todo estaba fundamentado en su vocación de clérigo, por lo que —cuando no fue escuchado— denunció por discriminación religiosa.

Más allá de las acusaciones entre empresa y trabajador, la situación más interesante es el avance de LaMDA, la Inteligencia Artificial que, supuestamente, cobró consciencia.

Google asegura que otros expertos han platicado con ella y sigue bastante lejos de ser un computadora sintiente.

LaMDA o Language Model for Dialogue Applications, en su nombre completo, se enfoca en nuestra manera de conversar. La humanidad ha tenido avances similares, con textos humanos para aprender patrones. Algunos han aprendido a escribir blogs, tweets o tener pláticas medianamente razonables.

Pero siguen teniendo muchas fallas.

Como decía el New York Times en su mismo reportaje: “a veces tienen prosa perfecta, a veces generan sin sentido”. La inteligencia artificial, por más emocionante que suene, todavía no ha llegado a un punto que parezca ser sintiente o que razone como un humano.